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Mejores películas de miedo para ver en Netflix

Netflix tiene lo suyo cuando se trata de darte sustos en la oscuridad de casa. Hay de todo: terror psicológico, creepypasta moderno, horror clásico, cine español que sabe lo que hace… El problema es elegir cuál ver primero (y asegurarte de tener palomitas). En este artículo recopilamos títulos que funcionan muy bien para pasar una noche de tensión, sobresaltos o simplemente para sentir ese cosquilleo que solo da una buena película de miedo.

Las siguientes películas no garantizan que duermas con la luz apagada, pero seguro que harán que mires debajo de la cama antes de acostarte.

Verónica (2017)

Una película española con una atmósfera opresiva que te atrapa desde el principio. Basada libremente en hechos reales, “Verónica” explora lo paranormal en torno a una adolescente que juega con la ouija y los fantasmas se convierten en algo más que una broma aterradora. La ambientación, los sonidos, los silencios… todo suma para crear esa sensación incómoda que no se va con facilidad.

No esperes sustos baratos ni sustos previsibles: aquí el miedo entra por gotas, por música tenue, por momentos en los que piensas que “algo va a pasar” y eso ya te tiene con el corazón acelerado. Si te va lo tenebroso hecho con paciencia y tensión, esta es de esas que no se olvidan pronto.

Hermana Muerte (2023)

Esta trae un aire más moderno, mezcla de terror sobrenatural y folklore con suspense urbano. “Hermana Muerte” juega con lo desconocido que aparece en lo cotidiano: iglesias, rituales, voces que no corresponderían estar ahí. Todo aderezado con producción decente y la sensación de que algo se mueve justo detrás del espejo.

Lo que destaca es cómo te va subiendo la tensión, sin necesidad de saltos bruscos al estilo película de miedo clásico. Es más sobre la espera, los escalofríos que anticipas. Perfecta si te gusta el terror que deja poso y te hace mirar de reojo al apagar el móvil.

El apóstol (2018)

Una mezcla de terror gótico con ambientación oscura: carreteras abandonadas, sectas antiguas, clima asfixiante… “El Apóstol” te pone los pelos de punta con lo que juega con el aislamiento y la locura. No tanto monstruos visibles, sino el terror que nace de lo que se desconoce, lo que se ha abandonado, lo que se celebra en la penumbra.

Visualmente tiene momentos muy bien logrados, con una estética que ayuda (y mucho). Ideal para quien le gusta que el escenario también asuste. Y si la ves de noche, con la luz apagada… mejor.

El páramo (2022)

Aquí el terror es más puro, más de supervivencia: escenarios inhóspitos, ambiente hostil y sensación constante de peligro. “El páramo” ofrece una mezcla de cine de autor con horror, donde no solo importa el susto inmediato, sino también la atmósfera, la desesperación y lo que la naturaleza puede hacerte sentir pequeño.

No va de sustos fáciles, sino de tensión sostenida y de sentir que estás constantemente al borde. Si eres de los que apagan lámparas una a una y luego aún siente que algo no está bien… esta película es para ti.

The Texas Chain Saw Massacre (2022)

Sí, volvieron a sacar a Leatherface del armario… y lo hicieron con ganas de sangre. Esta nueva versión juega con el legado de la saga original y lo traslada al terreno moderno: influencers, casas rurales y decisiones cuestionables. Pero lo que no cambia es la brutalidad de siempre.

No es una peli para pusilánimes: aquí el terror es físico, gráfico y constante. Si buscas una historia profunda, pasa. Pero si quieres gritar un poco y mirar la pantalla entre los dedos, esta es una buena dosis de slasher actualizado. Literalmente, no te da ni un minuto de respiro.

Don’t Move (2024)

Una de las más recientes en llegar y de esas que se pueden convertir en peli de culto para fans del thriller con tensión creciente. “Don’t Move” juega con un concepto sencillo pero agobiante: si te mueves, mueres. Lo demás es atmósfera, sudor frío y decisiones de vida o muerte.

El ritmo no baja, el aire se corta y cada minuto suma en intensidad. No es puro terror psicológico, pero tiene ese tipo de estrés visual que te atrapa. Ideal para ver con alguien más… o con una almohada a la que puedas agarrarte.

Fear Street: Prom Queen (2024)

Parte del universo Fear Street, esta entrega sigue el tono slasher adolescente con estética noventera que tanto gusta últimamente. Es ligera, sangrienta y entretenida, con todos los ingredientes clásicos del género: instituto, secretos, venganza, y esa sensación de que nadie está a salvo.

No es la peli más profunda del mundo, pero funciona muy bien como plan de noche entre amigos. Tiene ritmo, giros y una banda sonora que acompaña como debe. Si te gusta el terror con un punto nostálgico y cero complicaciones, va por buen camino.

La calle del terror – Trilogía (2021)

Tres películas conectadas, tres épocas distintas, una maldición que atraviesa los años. Esta trilogía es un festín para los amantes del terror slasher con estética ochentera, noventera y hasta del siglo XVII. Cada entrega tiene su rollo, pero juntas forman una historia que se disfruta como maratón.

Tiene de todo: asesinatos brutales, brujería, relaciones adolescentes y una ambientación muy bien cuidada. Es como si “Stranger Things” se juntara con “Scream” y saliera algo aún más salvaje. Si te gustan las pelis de terror en saga, esta se ve fácil y engancha.

Bajo la sombra (2016)

Terror iraní con alma de thriller psicológico. Esta peli es distinta a todo lo que suele verse en Netflix: más sutil, más cargada de tensión y con una crítica social soterrada bajo el horror. Ambientada en el Teherán de los años 80, donde los miedos no solo vienen de lo paranormal, sino también de lo político.

La atmósfera es densa, casi claustrofóbica, y el miedo va creciendo sin que apenas te des cuenta. Es una de esas películas que te incomodan de verdad, porque no sabes si lo que asusta es real… o simbólico. Muy recomendable si buscas terror diferente y con sustancia.

Que el diablo te lleve (2018)

Si te mola el terror asiático con ese rollo de posesiones, rituales oscuros y casas donde claramente no deberías entrar… esta es para ti. “Que el diablo te lleve” viene desde Indonesia y no se corta ni un pelo: hay escenas intensas, sustos bien colocados y una estética sucia que te deja inquieto.

No es la típica peli de miedo americana. Aquí hay gritos, sangre, espíritus malignos y ese tipo de tensión que se te queda pegada incluso después de apagar la tele. Va directa al grano y no deja espacio para respirar. Brutal, en el buen sentido.

Malasaña 32 (2020)

Una de las propuestas españolas más destacadas en los últimos años. “Malasaña 32” mezcla lo paranormal con el drama familiar, todo ambientado en un edificio del Madrid setentero que ya de por sí da mal rollo. Es de esas pelis donde sabes que algo está mal… pero no sabes el qué.

No reinventa el género, pero cumple lo que promete: sustos, pasillos oscuros, niños que miran raro y puertas que se abren solas. Perfecta si te van las historias de casas encantadas con un toque nacional y un par de giros interesantes.

El juego de Gerald (2017)

Sí, otra vez Stephen King, pero es que cuando se hace bien, se hace bien. En esta historia, el miedo no viene de un monstruo externo, sino de estar atrapado —literalmente— y de tener que luchar con los propios demonios internos. La tensión es más mental que física, pero igual de efectiva.

Carla Gugino se marca un papelazo, y la peli va ganando intensidad a medida que la situación se vuelve más desesperada. Es de esas historias que se quedan contigo por el concepto, por lo incómodo… y por lo bien narrada que está.

[REC] (2007)

Un clásico moderno. “[REC]” es posiblemente una de las pelis de terror más efectivas que ha salido de España. Rodada en falso documental, te mete en el cuerpo una angustia que va in crescendo hasta que ya no sabes ni por dónde te vienen los sustos.

Lo que empieza como un reportaje sobre bomberos termina siendo una locura claustrofóbica en un edificio maldito. Y aunque la fórmula se ha repetido mil veces, ninguna lo ha hecho con el mismo nervio que esta. Si aún no la has visto… ya estás tardando.

Déjame salir (2017)

Más que terror, esto es terror con mensaje. “Déjame salir” es una crítica social disfrazada de thriller psicológico, con momentos que te revuelven por dentro y otros que directamente te dejan en tensión máxima. La incomodidad está en el ambiente, no en monstruos.

Jordan Peele consigue que te cuestiones cosas mientras te mantiene pegado a la pantalla. El guion es fino, la dirección sutil y el giro final… sin palabras. Es una de esas películas que trascienden el género y te dejan pensando bastante rato después de terminar.

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