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Las mejores películas de comedia para no parar de reír

Las películas de comedia tienen un poder que pocas cosas igualan: te cambian el día en hora y media. Da igual si vienes cansado, con la cabeza llena o simplemente con ganas de algo fácil de ver.

Una buena comedia entra sola, te suelta una carcajada cuando menos te lo esperas y, sin darte cuenta, te deja con el ánimo más ligero.

Aquí tienes comedias conocidas, comedias que se han ganado su sitio con el tiempo y varias películas de comedia españolas que siguen funcionando porque su humor es de los que no caducan.

Por qué una buena comedia nunca falla

Hay géneros que exigen atención, paciencia o un estado de ánimo muy concreto. La comedia no. La comedia te recoge tal y como estás y, si está bien hecha, te saca de ahí aunque sea un rato. Por eso, cuando alguien busca mejores películas de comedia, normalmente busca también descanso mental.

Qué hace que una película sea realmente graciosa

Las comedias que de verdad funcionan suelen tener tres cosas: ritmo, personajes con personalidad y situaciones que se sienten reales aunque estén exageradas. No es solo encadenar chistes, es construir escenas que te pillen desprevenido. Muchas veces te ríes más por cómo reacciona un personaje que por lo que ocurre.

También influye el tono. Hay comedias que tiran del humor absurdo, otras del enredo, otras de lo incómodo. Las que se recuerdan son las que mezclan bien esos ingredientes sin pasarse de vueltas.

Tipos de humor que suelen gustar a todo el mundo

Aunque el humor es subjetivo, hay estilos que suelen conectar con casi cualquiera. La comedia de enredos, la sátira, el humor físico y el humor de situaciones son apuestas seguras. Y si además hay química entre personajes, ya lo tienes.

Mejores películas de comedia para ver cuando te apetece desconectar

Aquí van títulos perfectos para cuando quieres desconectar sin complicarte. Son películas de comedia con ritmo rápido, escenas memorables y ese punto de “una más y me voy a dormir” que al final nunca se cumple.

Una Rubia muy legal (2001)

Elle Woods parece la típica chica superficial… hasta que decide entrar en una facultad de derecho y desmontar, uno a uno, todos los prejuicios que la rodean. La película mezcla comedia ligera con situaciones de “no me subestimes” que siguen funcionando años después.

Si te apetece una comedia que te deje buen rollo, esta es una apuesta segura. Es fácil de ver, tiene escenas icónicas y te engancha porque, además de reírte, te apetece que a la protagonista le salga todo bien.

Resacón en Las Vegas (2009)

Un grupo de amigos se despierta tras una despedida de soltero sin recordar nada y con un caos absoluto alrededor. A partir de ahí, cada pista que encuentran les mete en un problema aún más absurdo que el anterior.

Es la típica película que ves una vez y luego recomiendas para verla en grupo. Va a saco, no se frena, y cuando crees que ya no puede empeorar… empeora, y justo por eso te ríes más.

Dando la nota (2006)

Un grupo de chicas se mete en el mundo de los concursos musicales universitarios, con rivalidades, amistades raras y muchas situaciones cómicas. Es una comedia con ritmo, números musicales y personajes que se van ganando su sitio.

Si buscas algo distinto a las típicas películas de comedia, esta funciona porque es divertida sin ser pesada. Ideal para ponerla cuando quieres algo dinámico, con momentos memorables y un humor que se disfruta fácil.

Zoolander (2001)

Un modelo bastante limitado se ve envuelto en una trama absurda que ridiculiza el mundo de la moda, la fama y el ego. Todo está llevado al extremo, con personajes exagerados y un humor que no tiene vergüenza.

Es perfecta si te gusta el humor tonto pero bien hecho, del que se hace fuerte a base de escenas surrealistas. Además, tiene ese tipo de gags que se quedan y que luego te vienen a la cabeza sin avisar.

Somos los Miller (2013)

Un tipo con un plan regulero monta una “familia” falsa para hacer un viaje que, obviamente, se complica. Entre secretos, apariencias y situaciones incómodas, la película va escalando en comedia hasta el desmadre.

Es de esas comedias que entran solas: ritmo rápido, chistes bien colocados y escenas que se disfrutan mucho más si la ves con alguien al lado. Si te apetece algo fácil, divertida y sin bajones, es un sí.

Películas de comedia españolas que no pasan de moda

La comedia española tiene un punto muy reconocible: personajes cercanos, situaciones que podrían pasar en cualquier familia y ese humor entre lo tierno y lo caótico. Estas películas de comedia españolas siguen funcionando porque no dependen solo de la moda del momento.

La gran familia española (2013)

Una boda sirve de excusa para reunir a una familia llena de conflictos, manías y verdades a medias. Entre el evento, los nervios y lo que se va destapando, la película mezcla comedia con momentos más emocionales sin perder el tono.

Si te gustan las historias corales, esta engancha porque siempre está pasando algo. Es ideal para verla con calma y reírte de esas dinámicas familiares que, aunque exageradas, se sienten demasiado reales.

Ocho Apellidos vascos (2014)

Un chico intenta conquistar a una chica adaptándose a un entorno que no controla y metiéndose en un papel que se le va de las manos. El choque cultural, los malentendidos y los personajes secundarios hacen el resto.

Es una comedia perfecta para ver en grupo porque tiene chistes muy compartibles y un ritmo que no decae. Incluso si ya sabes de qué va, sigue teniendo escenas que entran como la primera vez.

Torrente, el brazo tonto de la ley (1998)

Un personaje exagerado, cutre y desastroso se mete en una investigación a su manera, con decisiones absurdas y un humor provocador que marcó una época. No busca caer bien, busca incomodar y hacerte reír por lo bestia del conjunto.

Si te apetece una comedia sin filtros y te va el humor gamberro, aquí tienes material. Es de esas películas que se entienden mejor como fenómeno cultural y que, para muchos, sigue siendo un clásico de la comedia española.

3 bodas de más (2013)

Una mujer encadena varias bodas en las que se cruza con su pasado, sus ex y situaciones cada vez más incómodas. Entre apariencias, nervios y decisiones impulsivas, la película construye una comedia romántica con mucha vergüenza ajena bien usada.

Es ideal si quieres una comedia con ritmo y situaciones que te hacen pensar “tierra, trágame”. Te engancha porque es ligera, pero tiene escenas muy bien rematadas y un tono que no se vuelve empalagoso.

Primos (2011)

Tras un giro sentimental, un chico se va con sus primos al pueblo en busca de una especie de revancha emocional. Allí se reencuentran con el pasado, con personas que les cambian los planes y con esa nostalgia rara que mezcla risa y melancolía.

Si te gustan las comedias más humanas, esta es un acierto. Tiene humor de personajes, momentos tranquilos y esa sensación de escapada que apetece verla en cualquier tarde tonta.

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