Leyendas urbanas que todavía siguen causando misterio
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No todas las canciones que se ponen de moda se convierten en míticas. Las que se quedan para siempre son esas canciones que no pasan de moda, las que tu madre cantaba, tú sigues cantando y, probablemente, tus hijos acabarán tarareando sin darse cuenta. No entienden de edad ni de contexto: suenan igual de bien en una verbena de pueblo, que en una fiesta o en un piso lleno de amigos.
Además, suele tener algo muy reconocible (una frase, un estribillo, un ritmo o un baile) que la convierte en himno. Al final, las canciones míticas españolas son esas que, aunque las hayas escuchado mil veces, nunca te molestan… porque son canciones que nunca pasan de moda.
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La Macarena – Los del Río
“Macarena” es probablemente el mayor fenómeno fiestero que ha dado la música española. Un tema que nació en los 90 y que terminó dando la vuelta al mundo gracias a su mezcla de rumba pop y ese estribillo imposible de olvidar.
Si en tu próxima fiesta suena “La Macarena”, es casi imposible quedarse quieto. Es perfecta para romper el hielo cuando la gente aún está tímida o para rematar la noche cuando ya todo el mundo está desatado. Ponla, sube el volumen y deja que el efecto nostalgia haga el resto: en menos de lo que esperas, tendrás a todo el grupo coordinando pasos entre risas.
Paquito el Chocolatero – Gustavo Pascual Falcó
Nacida como pasodoble para fiestas patronales, “Paquito el Chocolatero” se ha convertido en banda sonora oficial de verbenas, ferias y fiestas de pueblo en toda España. Aunque no tiene letra como tal, su ritmo pegadizo, los metales y las palmas hacen que todo el mundo la reconozca al primer segundo. Es el clásico que suena cuando la noche está en su punto más alto.
Si quieres recrear el ambiente de una verbena en tu salón o en una terraza con amigos, este tema es apuesta segura. Solo tienes que darle al play y dejar que la pista (o el pasillo de casa) se llene de gente dando vueltas, saltando y riendo.
A quién le importa – Alaska y Dinarama
Este himno de los 80 se convirtió en una declaración de intenciones para cualquiera que alguna vez se sintió “raro”, incomprendido o fuera de lugar. Su mensaje de libertad y actitud desafiante la ha hecho sobrevivir a décadas, resurgiendo una y otra vez en versiones, series y playlists.
Es una de esas canciones que no pasan de moda porque habla de algo universal: hacer tu vida sin pedir permiso. En un karaoke, “A quién le importa” es dinamita pura. Da igual si cantas bien o mal: el objetivo es gritar el estribillo con el pecho lleno y la vergüenza a cero.
La flaca – Jarabe de Palo
“La flaca” mezcla un riff de guitarra reconocible al momento con una historia de amor imposible y algo bohemia. Desde los 90 se ha mantenido viva en radios, bares y fiestas, convirtiéndose en una de esas canciones que conoces incluso aunque nunca te haya dado por escuchar un disco entero de Jarabe de Palo.
Es perfecta para esos momentos de charla con birra en mano, cuando todos tararean sin darse cuenta. Si te apetece una canción que una a distintas generaciones sin necesidad de gritos ni saltos, este tema es tu aliado: basta con subir un poco el volumen y dejarse llevar.
Aserejé – Las Ketchup
“Aserejé” fue el pelotazo definitivo de principios de los 2000. Una letra medio inentendible, un estribillo inventado y una coreografía que medio país (y medio mundo) se aprendió sin pensar demasiado en lo que estaba cantando.
Si quieres teletransportarte a veranos de chiringuito, camisetas de tirantes y discotecas de pueblo, este tema es imprescindible. Poner “Aserejé” en una fiesta es activar inmediatamente el modo nostalgia: la gente se mira, sonríe, y en cuestión de segundos empiezan los pasos de baile de memoria muscular.
Ave María – David Bisbal
“Ave María” llegó con la explosión de los talent shows y se convirtió en uno de los grandes temas de fiesta de los 2000. Mezcla pop latino, estribillo pegadizo y la energía desbordante de un Bisbal recién salido de la tele, con rizos y volteretas incluidas en su imaginario.
Funciona genial en momentos en los que la fiesta ya está lanzada y la gente tiene ganas de cantar y darlo todo. Dale al play, deja que el “Ave María, ¿cuándo serás mía?” haga su efecto, y prepárate para ver a más de uno sacar sus mejores pasos de hace veinte años como si no hubiera pasado el tiempo.
Mi gran noche – Raphael
“Mi gran noche” nació en los 60, pero se ha reciclado tantas veces que es imposible no considerarla parte del ADN musical español. Ha salido en pelis, anuncios, memes y playlists de fiesta, y Raphael se ha convertido en figura de culto gracias, en parte, a este tema.
Cuando suena en una fiesta, algo cambia en el ambiente. De repente, todo se siente más épico, como si estuvieras dentro de una peli. Es el tema perfecto para cuando queréis alargar la noche un poco más o para arrancar con buen pie una previa.
Mediterráneo – Joan Manuel Serrat
“Mediterráneo” no es un tema de fiesta al uso, pero es uno de esos clásicos que ya no pertenecen solo a su autor, sino a toda la cultura popular española. Su letra y su melodía evocan mar, raíces, recuerdos y cierta melancolía luminosa.
Es una de esas canciones que nunca pasan de moda porque hablan de identidad, de pertenencia y de ese lugar al que siempre quieres volver.
Si algún día quieres bajar el ritmo de la noche, mirar al cielo desde una terraza o simplemente compartir un momento tranquilo con amigos, “Mediterráneo” es perfecta. Ponla cuando ya no hagan falta gritos ni saltos, solo miradas cómplices y un poco de silencio entre acordes.